lunes, 17 de enero de 2011

De vuelta, día 4 de la II época

Justo un mes, treinta días han pasado desde que pusiéramos rumbo a casa para celebrar la Navidad... y 4 días llevamos aquí de vuelta.

No es que la vuelta en sí sea dura (de hecho en algún momento nos hemos sorprendido echando de menos algunas cosas de este país) sino el regresar con la sensación de no haber podido hacer más de lo que hemos hecho, de no haber aprovechado más las comidas de familia, los ratos con los amigos o la despensa de casa. Decía aquel que "nada le bastará al que no se conforma con poco", y tengo que reconocer que en esto de la compañía de familia y amigos debo aplicármelo rotundamente. Os hemos disfrutado mucho en estas tres semanas y regresamos con la pila emocional cargada al máximo, pero estos 11.000 km siguen siendo muchos kilómetros.

Estos tres últimos días los hemos pasado reencontrándonos con el país (y de qué manera!). Jose y Lucía se animaron a venir a comprobar parte de las historias que les contábamos y aquí que se han venido. En una mañana hicieron la visita del Palacio Real y la Pagoda de Plata, los campos de exterminio y el museo del genocidio, así que nos hemos visto limitados a mostrarles el Russian Market, el Sorya y el sorprendente ambiente de la noche camboyana.


Gracias a su visita hemos descubierto otras historias de la ciudad que todavía no nos habían sido desveladas. Sin adelantar nada, porque se han comprometido a participar como bloggers invitados en este rincón para contar su versión del asunto, sólo os contaré que lo que iba a ser un divertido concierto de la Phnom Phen Hippie Orchestra en la Chinese House, acabó siendo una noche en tres capítulos: colegas entre copas en el Liquid; gintonics y conversación tranquila interrumpida por las plumas de la flor y nata gay del Blue Chilli; y cervezas decadentes entre los berridos de alguna versión de los Dandy Warhol en el Menphis.. (o eran Arcade Fire?). Resultado: vuelta a casa a eso de las 4 de la mañana, con un agujero en el estómago que sólo pudimos tapar con una última cervecita y pa amb tomaquet con salchichón. Noche de jarana.


Otro de los descubrimientos, al que tendremos que dedicarle más tiempo, es la Koh Dach (Isla de la Seda). A poco más de 10 kilómetros de la ciudad se esconde un trozo de tierra rodeado por las aguas del Mekong donde crecen casas de maderas sobre palos que ofrecen sombra a viejos telares de pedal que trabajan incansables mujeres de sonrisa tosca y dedicación admirable. Si no fuese por los restos de resaca de la noche anterior, nos podíamos haber pasado la mañana viendo como el pasador iba y venía creando líneas de colores a base de hilos de seda fina y mucha paciencia.


Jose y Lucía deben estar perdidos entre las piedras de Angkor, tratando de reconocer fases de videojuegos y escenas de películas inspiradas en esa selva. Espero que encuentren tiempo para escribir y un wifi desde donde mandar la crónica invitada!

Pues en esas estábamos cuando nos cayeron los 31. Gracias por mails y sms, algunos sorprenden por lo temprano del envío y el cariño puesto en sus palabras. Todos son bien recibidos y agradecidos pero el mérito es de Lola, que me parió estupendamente.

Abrazo fuerte a todos desde aquí,




pd. Colaron los 70 kilos de equipaje, menos mal! Conservas, embutido, quesos, legumbres y un par de calcetines para hacernos más llevadera nuestra aventura por estas tierras! ;))

3 comentarios:

  1. FELICIDADES ALEX! BUENO ESPERO QUE AUQNUE EN LA DISTANCIA HAYAS CELEBRADO BIEN LOS 31 CON UN PLATITO DE JAMON AHORA QUE TENEIS BUENA DESPENSA..
    BESO

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  2. POR CIERTO SOY LAURA C..SE ME OLVIDABA..

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  3. Felicidades Ales! Espero que lo hayas disfrutado.
    Un beso, Adri!
    Que abra el blog de Isa yaaaaa!!!

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