Llevo tiempo dándole vueltas a un libro d relatos cn ese titulo. Cdo se rompe la noche, cd rompe la mñn, cd empieza todo otra vez. Los amaneceres son mucho, esconden el misterio d lo q el dia nos prepara, cuantas veces no saldríamos de la cama si supieramos el dia q nos espera? La mitad de las veces salimos de la cama aún dormidos, de forma mecánica, atontados por un sueño q se resiste a dejarnos. Eso era así hasta q regresamos a Camboya.
Quien sabe x q me ha dado por despertarme antes del amanecer. Llevo dos semanas con el ojo rebelde, se abre a eso de las 4 (otras veces a las 3, hay días q consigo aguantar hasta las 5!).
Al principio me escondo, me doy media vuelta y trato de hacer cm si no hubiera pasado nada y seguir durmiendo. Cuento ovejas, repaso la tabla d multiplicar, intento ponerme en negro y convencerme para seguir durmiendo, pero nada. Entonces abro el ojo y veo q la habitación sigue a oscuras. Juego a tratar de averiguar q hora será.
Repaso cosas pendientes, historias, proyectos, tareas, correos... Y cuando ya he pensado en todo, vuelvo a abrir el ojo y empieza a romperse la oscuridad. De lejos se escucha el canto amplificado x un altavoz de un monje budista del Wat Lan Ka, a unas manzanas d casa. Sus rezos van despertando a los pájaros de la ciudad que, al rato, parece q se hubieran reunido todos en nuestra terraza.
A eso de las 6 empieza a aclarar, el sol atraviesa unas débiles cortinas y llega directamente a la cama. Entonces te das cuenta q no hay mada que hacer, estas despierto. A las 6.25 suena el timbre de la casa de al lado, es el tipo q sirve de todo en la casa.
Lo primero es pasar la manguera por el garaje, regar las plantas y limpiar el coche. Cada mañana el mismo ritual. El ruido del agua filtra el griterío de los pájaros y deja paso a los primeros ruidos del tráfico.
Con el sonido de algunos pitos de los coches la ciudad se va despertando, entra más luz en la habitación mientras haces un último esfuerzo por volver a dormir un rato. El vecino de arriba cierra su puerta y baja la escalera, se oyen más timbres a lo lejos, más coches y mas perros. Pasa el que recoge botellas, latas y plástico haciendo sonar su bocina-patodegoma, enseguida le sigue el del pan con su bici y su minimagáfono para soltar toda la ristra de variedades de pan que llevará hoy.
Es inevitable, en un país donde sólo respetan el descanso dominical oficinas del gobierno, ONGs, multinacionales y algunos colegios, incluso sábados y domingos empieza a oirse la maquinaria de las obras antes de las 7 de la mañana.
Entonces suena el despertador, tres horas después de haberse roto la noche. El día empieza con tres horas ya perdidas.
Algunos días la cama me escupe y me escurro hasta el salón para leer o enciendo el ordenador para ver q hace la parte del mundo q todavia no se ha acostado.
Isa se arregla, pilla el casco y sale. Empieza otra vez el día, justo a tiempo para decidir si hoy volverás a la cama al primer bostezo, si aguantarás despierto convencido de que será la última noche toledana, si pasarte la tarde corriendo o en bici para llegar a la cama destrozado, si será mejor chutarte un relajante muscular de esos q te dejan k.o. o un lorazepam, si será jetlag o mala conciencia... Todo el día por delante para decidirlo, todo el día por delante esperando q no falte el sueño por la noche.
Hoy, sábado, sólo me desperté a las cinco y pico, justo cuando rezaba el monje. Ahora son las 7.17, ya se han incorporado pájaros, tráfico, perros y máquinas. Estamos todos, buenos días.
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Crónica de hace unas noches vía iphone...
Hoy he dormido del tirón, sin interrupciones, algo más de siete horas! ;)))
Mañana os contaremos cómo ha quedado la terraza...
ay madre! esa conciencia sucia :) te recomiendo que te pongas un antifaz y unos tapones. ah! y que durante el día salgas a caminar al menos un par de horas (así llegarás roto a la noche)
ResponderEliminarbesos a los dos
Estudia algo para matar el tiempo, verás lo reventaito que llegas a la cama...y nada de drogas duras!!!
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