martes, 8 de febrero de 2011

Rutina, día 25 de la II época

La semana pasada fue densa (o fue la anterior?). El caso es que Isa estaba hasta arriba en la oficina presentando informes, matrices y no se qué otras puñetas y dedicamos el tiempo a descansar de la pantalla un rato. Resuelto el asunto del sueño (sí, llevo ya unos cuantos días durmiendo a pierna suelta hasta las 8/9 de la mañana!), retomamos la rutina camboyana de moto, mercado, súper, gimnasio y gente.

Se merece una entrada aparte, pero el jueves pasado visité otra joya arquitectónica de la ciudad. Estuve reunido con gente del departamento de cambio climático del ministerio de medioambiente y, sinceramente, no puede haber edificio en esta ciudad más triste y desolado (también desolador!). Creo que sólo se salvaría el S-21 (actual museo del genocidio) con el increíble eco de sus torturas.

La sede de medioambiente tiene dos plantas, divididas en medias plantas, con medias escaleras de medios escalones a un lado y otro. Puertas desvencijadas, humedades, paredes desconchadas, tubos fluorescentes de luz intermitente... poco (o nada) te haría pensar que estás donde estás. Parece que el edificio condiciona a la gente que allí trabaja: caras largas por los pasillos, orejas gachas, gente oscura y triste... nada que ver con la cantidad de sonrisas que encuentras en las calles!

El caso es que aquella visita lúgubre (de sus frutos o no) nos hizo volver a recordar el país donde estamos. A veces, entre idas y venidas a nuestros lugares comunes, nos olvidamos de donde estamos.

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El fin de semana fue tranquilo, rechazamos planes sugerentes como "atardecer navegando por el Mekong" o "cervecita por aquí o por allá" para dedicarnos a los paseos por el barrio, comprar unas cuantas plantas para la terraza y tareas de "limpieza y reorganización del hogar", vamos que nos volvemos "caseros" con la edad...
Planta tipo palmera que ya no creemos que podamos recuperar...
Antes de Navidad, con la rebumba interior de la casa, no le echamos mucha cuenta a la terraza... y nos pasó factura! La mitad de las plantas, que regábamos una vez por semana (si acaso!), estaban secas cuando regresamos de España. A la tarea de poda y saneamiento de la mitad de las plantas, siguió el riego continuo y ya hemos recuperado casi todas. Al final sólo dos se han perdido para siempre.

Ésta había perdido todas las hojas... pero ya tiene hasta flores!
Esto sólo eran ramajos y ya tiene unas cuantas ramas verdes nuevas!

Este pino raro también puede contarlo!
Hemos incorporado este fin de semana dos damas de noche a la terraza que prometemos cuidar y regar con frecuencia! 
Dama de noche (o eso creemos!)
Cuando superemos la fase1 ("mantén vivas tus plantas!") podremos enfrentarnos a la fase 2 ("cultiva tus propios tomates"), que era lo que nos habíamos planteado en un principio. Pero si no somos capaces de mantener vivas las plantas que tenemos, cómo vamos a plantar tomates? Admitimos consejos de "jardineros y hortelanos" experimentados!

Lo que sí tenemos en estudio son unos huesos de aceituna sevillana que encontramos el otro día en el super... olivos made in Cambodia! alguien da más?

martes, 1 de febrero de 2011

Amaneceres rotos (en diferido!)


Llevo tiempo dándole vueltas a un libro d relatos cn ese titulo. Cdo se rompe la noche, cd rompe la mñn, cd empieza todo otra vez. Los amaneceres son mucho, esconden el misterio d lo q el dia nos prepara, cuantas veces no saldríamos de la cama si supieramos el dia q nos espera? La mitad de las veces salimos de la cama aún dormidos, de forma mecánica, atontados por un sueño q se resiste a dejarnos. Eso era así hasta q regresamos a Camboya.

Quien sabe x q me ha dado por despertarme antes del amanecer. Llevo dos semanas con el ojo rebelde, se abre a eso de las 4 (otras veces a las 3, hay días q consigo aguantar hasta las 5!).

Al principio me escondo, me doy media vuelta y trato de hacer cm si no hubiera pasado nada y seguir durmiendo. Cuento ovejas, repaso la tabla d multiplicar, intento ponerme en negro y convencerme para seguir durmiendo, pero nada. Entonces abro el ojo y veo q la habitación sigue a oscuras. Juego a tratar de averiguar q hora será.

Repaso cosas pendientes, historias, proyectos, tareas, correos... Y cuando ya he pensado en todo, vuelvo a abrir el ojo y empieza a romperse la oscuridad. De lejos se escucha el canto amplificado x un altavoz de un monje budista del Wat Lan Ka, a unas manzanas d casa. Sus rezos van despertando a los pájaros de la ciudad que, al rato, parece q se hubieran reunido todos en nuestra terraza.

A eso de las 6 empieza a aclarar, el sol atraviesa unas débiles cortinas y llega directamente a la cama. Entonces te das cuenta q no hay mada que hacer, estas despierto. A las 6.25 suena el timbre de la casa de al lado, es el tipo q sirve de todo en la casa.



Lo primero es pasar la manguera por el garaje, regar las plantas y limpiar el coche. Cada mañana el mismo ritual. El ruido del agua filtra el griterío de los pájaros y deja paso a los primeros ruidos del tráfico.

Con el sonido de algunos pitos de los coches la ciudad se va despertando, entra más luz en la habitación mientras haces un último esfuerzo por volver a dormir un rato. El vecino de arriba cierra su puerta y baja la escalera, se oyen más timbres a lo lejos, más coches y mas perros. Pasa el que recoge botellas, latas y plástico haciendo sonar su bocina-patodegoma, enseguida le sigue el del pan con su bici y su minimagáfono para soltar toda la ristra de variedades de pan que llevará hoy.

Es inevitable, en un país donde sólo respetan el descanso dominical oficinas del gobierno, ONGs, multinacionales y algunos colegios, incluso sábados y domingos empieza a oirse la maquinaria de las obras antes de las 7 de la mañana.



Entonces suena el despertador, tres horas después de haberse roto la noche. El día empieza con tres horas ya perdidas.

Algunos días la cama me escupe y me escurro hasta el salón para leer o enciendo el ordenador para ver q hace la parte del mundo q todavia no se ha acostado.

Isa se arregla, pilla el casco y sale. Empieza otra vez el día, justo a tiempo para decidir si hoy volverás a la cama al primer bostezo, si aguantarás despierto convencido de que será la última noche toledana, si pasarte la tarde corriendo o en bici para llegar a la cama destrozado, si será mejor chutarte un relajante muscular de esos q te dejan k.o. o un lorazepam, si será jetlag o mala conciencia... Todo el día por delante para decidirlo, todo el día por delante esperando q no falte el sueño por la noche.

Hoy, sábado, sólo me desperté a las cinco y pico, justo cuando rezaba el monje. Ahora son las 7.17, ya se han incorporado pájaros, tráfico, perros y máquinas. Estamos todos, buenos días.



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Crónica de hace unas noches vía iphone...

Hoy he dormido del tirón, sin interrupciones, algo más de siete horas! ;)))

Mañana os contaremos cómo ha quedado la terraza...


martes, 25 de enero de 2011

Fiesta, casa y pelotas

Phnom Pehn es pequeño.. bueno, como todo, será suficientemente grande para el millón y pico de almas que vive aquí, pero como nos movemos por los mismos sitios estamos ya habituados al "ey, que tal?" o "mira quien va por allí con la moto"... Conclusión: esto es un pueblo.

El viernes estuvimos en la recepción del embajador (en misión especial, así que no nos vale para mucho...), y conocimos al resto de la colonia española. La mayoría ya está fichada, pero aún hay recién llegados que animan el cotarro. Hubo picoteo, vino y cerveza, además de conversaciones (animadas o no, dependiendo del partenaire). Éramos pocos, así que no pusimos en práctica el "Ey, que tal como te va? Perdona, voy a saludar a fulanito, ahora te veo..." que se estilaba por Guate.

Lo pasamos bien, diría que mejor de lo esperado... lo que se suponía una recepción informal de un par de horas se convirtió en una barra libre hasta cerca de las 2 de la mañana, algo complicado en este país. Más allá de interesantes conversaciones, anécdotas y los filetes empanados del catering, lo mejor fueron las caras de los camareros al ver a dos mujeres bailar salsa juntas, ver cómo alguna inspirada hacía saltitos de ballet o cómo llegaba uno y se servía una copita de vino sin esperar a que se la sirvieran. Eso sí, se debieron quedar de piedra al ver cómo alguno de los invitados salía rodando escaleras abajo para despedirse alegremente del respetable. Acabamos la noche en un club de chunda chunda con humo y láser en el que entramos sólo por cambiar un billete de 20 para el tuk de vuelta a casa...

A esas noches de fiesta siguen días tranquilos en casa, irremediablemente... aunque acabamos el sábado en una barbacoa, comentando las jugadas del día anterior y compartiendo escasamente las ricas viandas que todos hemos traído de las Españas.

El domingo despedimos el fin de semana con un partidillo de baloncesto para quemar los excesos de todo el finde. Hora y pico de baloncesto para intentar dejar atrás cervezas, vinos, gintonics, filetes, dulces refinados, salchichas, tortillas, mojo canario, jamón, choricillos y otras exquisiteces. Resultados, aún hoy martes sentimos las agujetas en piernas y espaldas, por más que nos empeñemos en estirar. La edad va pasando factura!



El funcionamiento es fácil: te presentas a eso de las cuatro y pico en el campo de baloncesto de la universidad, y ahí te encuentras con unos chavales que se pasan ahí el día y que juegan estupendamente. Lástima que nosotros, hijos de una selección de basket que fue campeona del mundo, no tenemos esa misma destreza para colar el balón por el aro. Isa, con un pasado glorioso como base, metió alguna que otra y, por lo menos, sabía las reglas. Servidor, con voluntad pero sin acierto, me limité a pasar un par de rebotes y tratar de correr de un lado a otro para sudar algo y que se notara el esfuerzo!


Fue un domingo diferente.

Abrazos,